Mascota y niños: una combinación que puede ser extraordinaria si se elige bien
Crecer con una mascota le aporta cosas concretas a un niño, porque desarrolla la empatía, enseña responsabilidad, baja el estrés y hace compañía. Ahora bien, no todas las especies ni todas las razas encajan igual en una casa con niños pequeños, y elegir mal puede acabar en un animal estresado, en accidentes con los críos o en una mascota abandonada.
Aquí van las opciones más adecuadas, con criterios que van más allá del aspecto o de lo que se lleve ese año.
Qué tener en cuenta antes de elegir una mascota para la familia
La edad de los niños importa mucho
Los niños menores de cinco o seis años todavía no controlan sus impulsos ni saben leer las señales de incomodidad de un animal. Pueden convivir con mascotas perfectamente, pero hace falta supervisión constante y que el animal elegido sea de los tolerantes y tranquilos.
El espacio disponible en el hogar
Un piso pequeño en una ciudad no tiene nada que ver con una casa con jardín. Algunas mascotas necesitan sitio para moverse, explorar o hacer ejercicio, así que ajustar el animal a la vivienda que tienes es básico para que esté bien.
El tiempo que la familia puede dedicar
Perros y gatos necesitan atención, juego e interacción a diario. Las familias con un ritmo muy acelerado suelen llevar mejor empezar por una mascota menos exigente, como un pez, un hámster o un conejo. Ninguna mascota es de «bajo mantenimiento» en el sentido de no necesitar cuidados, aunque el tiempo que pide cada una varía bastante.
Las mejores mascotas para familias con niños
Perros: la opción más popular, con matices
Los perros son muy buenos compañeros para los niños cuando se acierta con la raza y el carácter, y cuando la convivencia se supervisa desde el principio. Entre las razas más recomendadas para familias con niños están el Golden Retriever, el Labrador Retriever, el Beagle, el Bichón Maltés y el Pastor Australiano, todas con carácter afable, paciencia y ganas de jugar.
Sea cual sea la raza, ningún perro debería quedarse a solas con niños muy pequeños sin un adulto delante. Los accidentes ocurren, incluso con los perros más dulces.
Gatos: independientes pero muy afectuosos con quien los conoce
Los gatos funcionan muy bien con niños de más de cinco o seis años, que ya entienden dónde están los límites del animal. Razas como el Ragdoll, el Maine Coon o el Persa tienen fama de calmadas y tolerantes. Adoptar un gato adulto en una protectora, con el carácter ya formado y conocido, suele ser más predecible que llevarse un gatito.
Conviene que los niños aprendan a respetar los espacios del gato, y sobre todo que si el animal se retira no hay que ir detrás. Enseñarlo desde el primer día evita arañazos y facilita una convivencia sana.
Conejos: subestimados y muy adecuados para niños responsables
Los conejos son sociables, listos y muy cariñosos cuando se les socializa bien de pequeños. Pueden vivir sueltos por casa, con ciertas precauciones, o en espacios amplios. Van bien para familias que quieren una mascota más tranquila pero que siga siendo interactiva. Necesitan alimentación específica, visitas veterinarias y mucho sitio para moverse, porque de jaula pequeña no son.
Cobayas: ideales para primeras mascotas de niños escolares
Las cobayas (o cuyes) están entre las mejores primeras mascotas para niños a partir de seis o siete años. Son sociables, casi nunca muerden, emiten sonidos expresivos que enganchan a los niños y se manejan con facilidad. Conviene tenerlas en pareja, porque son muy gregarias y sufren en soledad. Con una esperanza de vida de cinco a siete años, dan tiempo a crear un vínculo real sin comprometerse durante décadas.
Peces: para empezar con responsabilidad sin abrumarse
Un acuario bien montado es una entrada estupenda para familias con niños pequeños, o para ensayar la rutina de cuidar de un animal antes de dar el salto a una mascota más exigente. A los peces no se les puede abrazar, pero el acuario relaja y la rutina de alimentación enseña. Los peces de agua fría, como los goldfish, aguantan más y se mantienen más fácilmente que los tropicales.
Cómo preparar a los niños para la llegada de la mascota
Antes de que el animal llegue a casa conviene hablar con los niños sobre las reglas de convivencia: no despertarlo si duerme, no tocarle la comida mientras come, no tirarle del rabo ni de las orejas y dejarlo en paz cuando quiere estar tranquilo. Esas conversaciones, con ejemplos concretos y con adultos supervisando, sientan la base de respeto desde el primer día.
Para que los niños se impliquen en el cuidado diario, va bien asignarles tareas según su edad, como rellenar el bebedero, dar de comer con supervisión o cepillar al perro. Se sienten responsables y el vínculo con el animal se refuerza. Un kit básico con cepillo, comedero y bebedero es un buen regalo para estrenar esa responsabilidad.





