El gato Sphynx, también llamado gato esfinge o gato egipcio, es la raza sin pelo más conocida. Tiene la piel cálida y arrugada, orejas enormes y un carácter muy sociable y apegado a las personas. No tiene pelo por una mutación genética natural, vive entre 12 y 14 años y necesita cuidados específicos de piel, baños regulares y protección frente al frío. En España, un ejemplar de criador responsable suele costar entre 800 y 2.000 euros.
Si estás pensando en compartir tu vida con uno, la falta de pelaje no implica menos cuidados. Implica cuidados distintos. Abajo van sus características, su temperamento, cómo mantener la piel sana, qué esperar de su salud y cuánto cuesta de verdad convivir con esta raza.
Qué es el gato Sphynx y por qué no tiene pelo
El Sphynx surgió en Canadá hacia los años sesenta a partir de una mutación genética espontánea que reduce drásticamente el pelaje. A pesar del nombre no procede del antiguo Egipto, y la asociación con la esfinge viene solo de su aspecto, que recuerda a las esculturas egipcias. Lo que parece piel desnuda es en realidad una fina capa de vello aterciopelado, casi imperceptible al tacto, con una textura comparable a la de la gamuza o el melocotón.
Esa ausencia de manto cambia muchas cosas. Sin pelo que aísle el cuerpo, el Sphynx mantiene una temperatura corporal más alta que el resto de gatos, hasta unos cuatro grados por encima, y de ahí que busque fuentes de calor, sea tu regazo, un radiador o el rincón más soleado de la casa. Su rutina de cuidados gira entera alrededor de esa piel desprotegida.
Características físicas del Sphynx
El Sphynx es un gato de tamaño mediano, musculoso y más pesado de lo que aparenta. Su cuerpo es compacto, con el vientre redondeado, la cabeza en forma de cuña, pómulos marcados y unos ojos almendrados muy expresivos. Sus orejas son enormes y abiertas, uno de los rasgos más reconocibles de la raza.
Tamaño y peso
Un Sphynx adulto pesa entre 3,5 y 5 kilos, con los machos algo más grandes que las hembras. No es un gato gigante como el Maine Coon, pero su musculatura firme y su piel arrugada le dan una presencia muy característica. La piel forma pliegues sobre todo en la frente, el cuello y las axilas, y esos pliegues son zonas que conviene revisar a menudo.
La piel: tacto y temperatura
Al tocar a un Sphynx notarás que está caliente y ligeramente pegajoso. Es normal, porque al quedar la piel expuesta las glándulas sebáceas siguen produciendo grasa que, sin pelo que la absorba, se acumula en la superficie. Esa grasa atrae el polvo y puede dejar marcas en sofás y sábanas, lo que explica por qué la higiene pesa tanto en esta raza.
Carácter y temperamento del gato esfinge
Lo que engancha a quien convive con un Sphynx es su personalidad. Son gatos extrovertidos, curiosos y muy demandantes de atención, casi perrunos en su forma de seguir a sus humanos por toda la casa. Buscan contacto físico constante, en parte por afecto y en parte porque necesitan el calor de tu cuerpo.
Tienen un nivel de energía moderado-alto, disfrutan del juego y se llevan bien con niños, perros y otros gatos cuando se les socializa desde pequeños. No es una raza recomendable para quien pasa muchas horas fuera de casa: un Sphynx que se aburre o se siente solo puede volverse insistente y desarrollar conductas no deseadas. Si quieres acompañarlo bien durante toda su vida, te ayudará nuestra guía sobre cómo cuidar a un gato mayor.
Cuidados del gato Sphynx paso a paso
El Sphynx no da trabajo de cepillado, pero sí exige una rutina de higiene y protección que otros gatos no necesitan. Estos son los cuidados que no se pueden saltar.
Baños e higiene de la piel
Al no tener pelo que absorba la grasa, el Sphynx necesita un baño aproximadamente cada una o dos semanas con un champú suave específico para gatos. Entre baños, puedes pasar un paño húmedo o toallitas específicas para gatos por los pliegues de la piel para retirar el exceso de sebo. Acostumbrarlo al agua desde cachorro lo hace mucho más fácil; si te cuesta, te servirá nuestra guía sobre cómo bañar a un gato sin estrés.
- Usa agua templada y un champú formulado para piel sensible felina.
- Sécalo bien con una toalla para que no se enfríe al salir del baño.
- Revisa que no queden restos de grasa marrón en pliegues y entre los dedos.
Protección frente al frío y al calor
El Sphynx es muy sensible a la temperatura. Conviene mantener la casa entre 22 y 25 grados y ofrecerle camas calientes, mantas y rincones resguardados. En invierno, muchos propietarios recurren a jerséis y ropa de abrigo para gatos para que no pase frío. En verano ocurre lo contrario: su piel desnuda se quema con facilidad, así que debe evitar la exposición directa al sol y las horas de más calor.
Ojos, orejas y uñas
Al carecer de pestañas, los ojos del Sphynx acumulan legañas con facilidad y conviene limpiarlos con suavidad cada pocos días. Las orejas, grandes y sin pelo en el interior, producen bastante cera, por lo que también necesitan una limpieza periódica. Y como en cualquier gato, las uñas deben revisarse y recortarse cuando crezcan demasiado.
Alimentación
Su metabolismo acelerado y su temperatura corporal alta hacen que el Sphynx coma más que un gato de tamaño similar. Necesita una dieta de calidad, rica en proteína animal, repartida en varias tomas. Vigila su peso, porque son golosos y, al ser tan activos, piden comida con insistencia. Consulta las cantidades con tu veterinario según su edad y nivel de actividad.
Salud y esperanza de vida
Con los cuidados adecuados, el gato Sphynx vive de media entre 12 y 14 años, y muchos superan esa edad. Es una raza generalmente robusta, aunque tiene cierta predisposición a problemas cardíacos como la miocardiopatía hipertrófica y a afecciones cutáneas derivadas del exceso de grasa. Las revisiones veterinarias periódicas y un calendario de vacunación al día son fundamentales; puedes consultar las pautas en nuestra guía de vacunas para gatos. Esta información es orientativa y no sustituye el diagnóstico de un veterinario.
¿Es hipoalergénico el Sphynx?
Es uno de los grandes mitos de la raza. Aunque no tenga pelo, el Sphynx no es hipoalergénico, porque sigue produciendo la proteína Fel d 1, presente en la saliva y en la piel, que es la responsable de la mayoría de las alergias a los gatos. De hecho, al acumularse esa proteína en su piel grasa, en algunos casos se dispersa más por la casa. Si alguien en el hogar es alérgico, lo prudente es convivir un tiempo con un Sphynx antes de adoptarlo.
Precio y dónde conseguir un Sphynx en España
En España, el precio de un gato Sphynx de criador responsable suele oscilar entre los 800 y los 2.000 euros, aunque los ejemplares con pedigrí destacado pueden superar esa cifra. Rara vez se venden en tiendas, así que conviene acudir a criaderos que ofrezcan garantías de salud, pruebas genéticas de los progenitores y una socialización adecuada de los gatitos. Desconfía de precios anormalmente bajos: detrás suele haber cría sin controles sanitarios. Antes de decidirte, compara el carácter del Sphynx con el de otras razas como el British Shorthair para asegurarte de que encaja con tu estilo de vida.
¿Es el gato Sphynx ideal para ti?
El Sphynx encaja con quien busca un gato cariñoso, sociable y pendiente de su familia, y que pueda dedicarle tiempo y una rutina de higiene constante. No es buena opción si pasas muchas horas fuera, vives en un clima muy frío sin calefacción o esperas un gato independiente y de bajo mantenimiento. A cambio de ese trabajo, se lleva un compañero felino muy afectuoso y bastante divertido.





