Si has encontrado un bulto oscuro y duro enganchado a la piel de tu perro, lo más probable es que sea una garrapata, y la forma correcta de actuar es retirarla cuanto antes con una pinza específica, tirando de forma firme y recta sin aplastarla. Las garrapatas en perros no son solo molestas: se alimentan de sangre y pueden transmitir enfermedades graves, por lo que conviene revisar a tu perro tras cada paseo, eliminar el parásito sin dejar restos y reforzar la prevención con antiparasitarios durante los meses de calor. En esta guía te explicamos cómo detectarlas, cómo quitarlas paso a paso y cómo evitar que vuelvan a aparecer.
Qué son las garrapatas y por qué son un riesgo para tu perro
Las garrapatas son parásitos externos de la familia de los ácaros que se fijan a la piel del perro para alimentarse de su sangre. A diferencia de las pulgas en perros, que saltan y se mueven con rapidez, la garrapata se ancla en un punto concreto mediante su aparato bucal y permanece inmóvil durante días, aumentando de tamaño a medida que se llena de sangre. Suelen buscar zonas cálidas y de difícil acceso para el perro: el cuello, detrás de las orejas, las axilas, las ingles y los espacios entre los dedos.
El verdadero problema no es la picadura en sí, sino lo que la garrapata puede transmitir mientras se alimenta. Por eso, durante la primavera y el verano —cuando la temperatura sube y el parásito se reproduce con más facilidad— la vigilancia debe ser máxima, especialmente si paseáis por el campo, parques con hierba alta o zonas con otros animales.
Enfermedades que pueden transmitir las garrapatas
Las garrapatas son vectores de varias enfermedades que pueden afectar seriamente la salud de tu perro. Entre las más conocidas en España están las siguientes:
- Babesiosis (piroplasmosis): destruye los glóbulos rojos y puede causar anemia, fiebre y orina oscura.
- Ehrlichiosis: provoca decaimiento, fiebre, sangrados y, en fases crónicas, problemas más complejos.
- Enfermedad de Lyme: menos frecuente en el sur de Europa, cursa con cojera, inflamación articular y apatía.
- Hepatozoonosis: se transmite cuando el perro ingiere la garrapata y puede afectar a varios órganos.
Estas enfermedades no aparecen siempre, pero el riesgo aumenta cuanto más tiempo permanece la garrapata adherida. De ahí la importancia de retirarla pronto y de mantener una buena pauta preventiva durante todo el año.
Cómo saber si tu perro tiene garrapatas: síntomas y señales
Detectar una garrapata a tiempo es la mejor defensa. Muchas veces se localizan al acariciar al perro y notar un pequeño bulto que antes no estaba. Conviene prestar atención a estas señales:
- Bultos pequeños, redondeados y duros sobre la piel, de color marrón, grisáceo o casi negro.
- Rascado o lamido insistente en una zona concreta del cuerpo.
- Enrojecimiento o pequeña costra en el punto de la picadura.
- Decaimiento, fiebre o pérdida de apetito si ya hay una enfermedad transmitida.
Revisa con cuidado las orejas, el cuello, las axilas, las ingles y, muy importante, los espacios entre los dedos, una zona que se inspecciona poco. Aprovechar el momento de cuidar las patas es ideal: tienes más información sobre esta rutina en nuestra guía para cuidar las patas de tu perro tras los paseos.
Cómo quitar una garrapata a un perro paso a paso
Retirar una garrapata correctamente evita que queden restos del aparato bucal clavados en la piel, que es lo que suele provocar infecciones. Sigue este procedimiento con calma:
- Inmoviliza con suavidad a tu perro y separa el pelo para ver bien la garrapata.
- Sujeta el parásito lo más cerca posible de la piel, justo por la cabeza, con una pinza específica.
- Tira de forma firme, recta y constante, sin girar bruscamente ni dar tirones secos.
- Comprueba que has extraído la garrapata entera, incluida la cabeza.
- Desinfecta la zona con un antiséptico suave y lávate bien las manos.
Qué necesitas para hacerlo bien
La herramienta más segura es una pinza o gancho específico para garrapatas, que sujeta el parásito sin aplastar su cuerpo. Tener una en el botiquín de tu perro evita improvisar con pinzas normales, que aumentan el riesgo de que la garrapata regurgite. Puedes encontrar modelos económicos y muy valorados entre las pinzas para garrapatas disponibles en Amazon.es, ideales para llevar también en los paseos por el campo.
Errores que debes evitar
- No apliques aceite, alcohol, vaselina ni esmalte para «ahogarla»: puede hacer que suelte más saliva y aumente el riesgo de contagio.
- No la quemes con un mechero ni con cerillas; solo conseguirás quemar la piel del perro.
- No la arranques con los dedos ni la aplastes sobre la piel.
- Si la cabeza queda dentro o la zona se inflama, acude a tu veterinario.
Cómo prevenir las garrapatas en perros
La prevención es siempre más eficaz y más cómoda que tratar una infestación. Una buena estrategia combina antiparasitarios, revisiones frecuentes y hábitos sencillos en el día a día.
Antiparasitarios: pipetas, collares y pastillas
Los productos antiparasitarios son la base de la prevención. Las pipetas se aplican sobre la piel cada cierto número de semanas, los collares ofrecen protección prolongada de varios meses y las pastillas masticables actúan desde el interior. La mejor opción depende del estilo de vida de tu perro, de si se baña con frecuencia y de la zona donde vivís, así que conviene consultar con tu veterinario cuál se adapta mejor. Puedes ver las distintas opciones de antiparasitarios para perros en Amazon.es para hacerte una idea de los formatos disponibles.
Revisiones y hábitos tras el paseo
Después de cada paseo por el campo o por zonas con vegetación, dedica un par de minutos a pasar las manos por todo el cuerpo del perro buscando bultos. Cepillarlo con regularidad ayuda a localizar parásitos y, de paso, mantiene el pelaje sano. En verano, evita las horas de más calor y las zonas de hierba alta, donde las garrapatas esperan a su huésped. Recuerda que el calor trae otros riesgos asociados: repasa también cómo prevenir el golpe de calor en perros durante los meses de verano.
Cuándo acudir al veterinario
Quitar una garrapata aislada en casa suele ser sencillo, pero hay situaciones en las que conviene contar con ayuda profesional. Acude a tu veterinario si la cabeza del parásito queda clavada y no logras extraerla, si la zona se inflama o supura, si encuentras muchas garrapatas a la vez o si tu perro muestra fiebre, decaimiento, falta de apetito, cojera o orina muy oscura en los días o semanas posteriores. Estos signos pueden indicar una enfermedad transmitida y, cuanto antes se valore, mejor será el pronóstico. La información de esta guía es orientativa y no sustituye el criterio de un profesional que conozca a tu perro.
Preguntas frecuentes sobre las garrapatas en perros
Las garrapatas son un riesgo real, pero totalmente manejable con constancia: revisa a tu perro tras cada salida, retira cualquier parásito cuanto antes con una pinza adecuada y mantén una buena pauta de prevención durante todo el año. Con estos hábitos sencillos protegerás su salud y disfrutaréis del campo y del verano con mucha más tranquilidad.





