Si tu perro come caca, lo más probable es que se trate de coprofagia, una conducta bastante más común de lo que parece, ya que se estima que en torno al 16 % de los perros la practican con frecuencia y hasta uno de cada cuatro lo ha hecho alguna vez. En la mayoría de los casos tiene detrás causas de comportamiento, aburrimiento o hábitos aprendidos en la etapa de cachorro, no una enfermedad grave, y se corrige con gestión del entorno, adiestramiento en positivo y, cuando hay dudas, una revisión veterinaria. Abajo tienes por qué ocurre, cuándo debería preocuparte y qué pasos seguir para que tu perro deje de comer heces.
Qué es la coprofagia y por qué es tan frecuente en perros
La coprofagia es el término que describe la ingestión de heces, ya sean las propias, las de otros perros o las de otros animales como gatos, caballos, conejos o aves. Aunque a nosotros nos resulte desagradable, para el perro no tiene la misma carga, porque su olfato y su historia evolutiva como carroñero oportunista hacen que unas heces con restos de nutrientes le resulten interesantes. De hecho, en las perras con cachorros es una conducta natural, ya que lamen e ingieren las deposiciones de sus crías para mantener limpia la zona de cría.
El problema aparece cuando la conducta se mantiene en el tiempo en un perro adulto o se convierte en una obsesión durante los paseos. Además del componente higiénico, comer heces expone al perro a parásitos intestinales y bacterias, por lo que conviene abordarla cuanto antes, siempre desde la comprensión y nunca desde el castigo.
Por qué tu perro come caca: causas más frecuentes
Detrás de la coprofagia casi siempre hay una o varias causas identificables. Distinguirlas es el primer paso para elegir la estrategia adecuada.
Causas nutricionales
Una dieta de baja calidad, mal digerida o servida en cantidad insuficiente puede llevar al perro a buscar nutrientes en las heces. Las deposiciones de otros animales, sobre todo las de gato, conservan proteína y grasa que a tu perro le resultan muy apetecibles. Si además come con mucha ansiedad o pide comida constantemente, merece la pena revisar la ración diaria y el tipo de alimento con ayuda de un profesional. Un cambio gradual hacia un alimento más digestible reduce en muchos casos el interés por las heces.
Causas de comportamiento
Son las más habituales. El aburrimiento y la falta de estimulación llevan a muchos perros a «entretenerse» con lo que encuentran, incluidas sus deposiciones. El estrés y la ansiedad por separación también favorecen conductas repetitivas como esta. Otro origen clásico está en cachorros a los que se riñó por hacer sus necesidades en casa, porque aprenden a «hacer desaparecer» las heces para evitar la bronca. Y queda el factor atención, ya que si cada vez que tu perro se acerca a una caca montas un escándalo, puede aprender que es una forma segura de que le hagas caso.
Causas médicas
Con menos frecuencia, la coprofagia se asocia a problemas digestivos o metabólicos que aumentan el apetito o impiden absorber bien los nutrientes, entre ellos parásitos intestinales, insuficiencia pancreática, síndromes de malabsorción, diabetes o alteraciones tiroideas. También algunos fármacos que aumentan el hambre pueden influir. Por eso, si la conducta aparece de repente en un perro adulto, va acompañada de pérdida de peso, cambios en las heces o episodios de diarrea, la primera parada debe ser la clínica veterinaria.
¿Es peligroso que tu perro coma heces?
Comer sus propias heces, siendo un perro sano y desparasitado, no suele tener consecuencias graves, aunque sí desagradables, mal aliento incluido. El riesgo aumenta cuando ingiere heces de otros animales, porque pueden contener parásitos intestinales, huevos de gusanos, bacterias como Salmonella o E. coli e incluso restos de medicamentos que hayan tomado otros perros. Por eso conviene mantener al día las desparasitaciones internas y comentar la conducta en las revisiones veterinarias. Si convives con niños, extrema la higiene, con lavado de manos tras jugar con el perro y sin lametones en la cara mientras dure el problema.
Cómo evitar que tu perro coma caca paso a paso
La coprofagia conductual tiene solución en la gran mayoría de los casos. La clave está en combinar varias medidas a la vez y mantenerlas durante semanas, no un par de días.
1. Gestiona el entorno: que no tenga acceso a las heces
Es la medida más eficaz y la más olvidada. Recoge las deposiciones de tu perro inmediatamente, sin darle importancia ni convertirlo en un espectáculo. Si tienes gato, coloca el arenero en un lugar al que el perro no llegue, porque las heces felinas son de las más buscadas. En el paseo, mantén la correa corta en las zonas «calientes» y elige rutas donde haya menos excrementos abandonados.
2. Enséñale la orden «deja»
La orden de dejar o soltar algo es una de las más útiles que puede aprender cualquier perro. Practica primero en casa con objetos poco interesantes y premíalo con algo mucho mejor cuando aparta el hocico, y sube la dificultad poco a poco hasta practicar en el paseo. Si aún no domináis las órdenes básicas, te ayudará nuestra guía para enseñar a tu perro los comandos básicos con refuerzo positivo. Siempre premio por soltar, nunca castigo por coger.
3. Enriquece su día a día
Un perro aburrido busca entretenimiento donde puede. Aumenta la calidad de los paseos, con olfateo libre incluido, incorpora juegos de búsqueda y ofrécele juguetes que le hagan trabajar la mente, como un juguete interactivo rellenable de tipo Kong o una alfombra olfativa. Quince minutos diarios de estimulación mental cansan más que una hora de correr y reducen bastante las conductas indeseadas.
4. Revisa su alimentación
Comprueba que la ración diaria es la adecuada para su edad, tamaño y nivel de actividad, y que el alimento es de buena calidad y digestible. Repartir la comida en dos o tres tomas ayuda a los perros ansiosos con la comida. Si sospechas que la dieta se queda corta o le sienta mal, consulta con tu veterinario antes de hacer cambios drásticos.
5. Refuerza la conducta correcta
Lleva siempre snacks de adiestramiento en los paseos y premia con entusiasmo cada vez que tu perro pase junto a unas heces sin tocarlas o acuda a tu llamada apartándose de ellas. Lo que buscas es que ignorar las heces le salga más rentable que comérselas. Con constancia, la mayoría de los perros interioriza el nuevo hábito en unas semanas.
Cuándo acudir al veterinario
Pide cita si la coprofagia aparece de forma repentina en un perro adulto que nunca lo hacía, si va acompañada de adelgazamiento, apetito desmedido, vómitos, diarrea o heces con aspecto anormal, o si tu perro come cantidades importantes de heces de otros animales. El profesional descartará parásitos y problemas digestivos o metabólicos, y podrá orientarte sobre la dieta. Si la causa es puramente conductual y está muy arraigada, un educador canino o un etólogo que trabaje en positivo será la mejor ayuda.
Errores que debes evitar
- Castigar o gritar: aumenta el estrés y, en muchos perros, agrava la conducta o les enseña a comer las heces más rápido y a escondidas.
- Meter el hocico del perro en sus heces: además de cruel, es contraproducente y daña vuestra relación.
- Perseguirle para quitarle la caca: lo convierte en un juego de pillar; trabaja la llamada y el «deja» en su lugar.
- Usar remedios caseros sin criterio: añadir piña, calabacín o productos «anticoprofagia» al plato puede ayudar en algún caso, pero sin abordar la causa de fondo rara vez funciona; consúltalo antes con tu veterinario.
- Rendirse a la primera: es un hábito que se corrige en semanas, no de un día para otro.
Por último, ten en cuenta que ingerir cosas raras no siempre es coprofagia, porque muchos perros también mordisquean vegetación en los paseos, algo que te contamos en detalle en nuestro artículo sobre por qué tu perro come hierba. Observar qué come, cuándo y en qué contexto te dará las pistas para actuar con cabeza y ayudar a tu perro a dejar atrás este hábito.





