Por qué el cepillado regular es esencial para cualquier gato
Los gatos son muy limpios y dedican varias horas al día a acicalarse, con un efecto secundario conocido, que es la cantidad de pelo que tragan y que acaba acumulándose en el estómago en forma de bolas de pelo o hairballs. Cepillarlo con regularidad retira el pelo muerto antes de que se lo trague y deja mucho menos pelo suelto en sofás y ropa. De paso, permite detectar a tiempo parásitos, heridas o nódulos en la piel.
Con qué frecuencia hay que cepillar al gato
La frecuencia depende del tipo de pelaje. A los gatos de pelo corto, como el europeo común, el abisinio o el siamés, les basta un cepillado una o dos veces por semana. Los de pelo semilargo o largo, como el Maine Coon, el Persa o el Ragdoll, necesitan cepillado diario o en días alternos para que no se formen nudos, que después cuesta bastante deshacer. Durante la muda estacional, en primavera y otoño, sale mucho más pelo suelto y conviene cepillar más a menudo sea cual sea el pelaje.
Señales de que tu gato necesita más cepillado
Si encuentras mechones de pelo por toda la casa, si el gato vomita bolas de pelo más de una o dos veces al mes, o si el pelaje se ve apagado, con enredos o con pelotillas en las zonas de fricción como axilas y cuello, toca aumentar la frecuencia del cepillado y revisar qué herramienta estás usando.
Qué cepillo usar según el tipo de pelo
Para pelo corto
Para el pelo corto van bien un guante de goma con pequeñas protuberancias o un cepillo de cerdas naturales. El guante lo aceptan mejor muchos gatos porque se parece a una caricia. También funciona un peine de dientes finos pasado con suavidad por el lomo y los flancos.
Para pelo largo o semilargo
El desenredador, o rake, es la herramienta que mejor llega a la capa interna del pelo y retira el subpelo muerto. Combínalo con un peine de dientes largos para localizar y deshacer los nudos con cuidado. Cuando encuentres uno, no tires con fuerza; sepáralo primero con los dedos o aplica un spray desenredante específico para gatos. En época de muda, un cepillo deslanador tipo FURminator reduce bastante el subpelo suelto.
Cómo acostumbrar al gato al cepillado desde el principio
Si el gato no está acostumbrado, la introducción tiene que ser gradual y siempre en positivo. Empézala mostrándole el cepillo para que lo olfatee sin presiones. En las primeras sesiones, pásalo dos o tres veces por las zonas que menos rechaza, como el lomo y la cabeza, y termina con premios y caricias. Ve alargando la sesión y ampliando zonas a medida que asocie el cepillo con algo agradable. No fuerces una sesión si el gato está estresado o agitado, porque una mala experiencia puede hacer que rechace el cepillado durante semanas.
Zonas a las que prestar especial atención
Las axilas, la zona de detrás de las orejas, el pecho y la ingle son las más propensas a formar nudos, sobre todo en gatos de pelo largo. Si el gato lleva collar, conviene revisar también esa zona, porque la fricción constante genera enredos. La cola y los cuartos traseros a veces acumulan suciedad que el gato no alcanza a limpiar, algo habitual en animales mayores o con sobrepeso.
Cepillado y salud digestiva: la conexión con los hairballs
Los hairballs son una consecuencia normal del aseo, pero una frecuencia alta indica que el gato está tragando demasiado pelo. El cepillado regular es lo que más los reduce. Como complemento existen pastas de malta que facilitan el tránsito del pelo por el aparato digestivo, y una dieta con la fibra adecuada ayuda a que se elimine con las heces. Si el gato tiene dificultades para expulsar la bola de pelo (retorcijones, arcadas repetidas sin vómito, falta de apetito), llévalo al veterinario.





