El Shih Tzu es un perro de compañía pequeño —entre 4 y 7,5 kg y unos 25 cm a la cruz— de manto largo y sedoso, hocico corto y carácter sociable, tranquilo dentro de casa y sorprendentemente testarudo cuando algo no le apetece. Necesita cepillado casi diario, vigilancia especial con el calor por su cara braquicéfala y paseos moderados, no grandes dosis de ejercicio. Vive de media entre 12 y 16 años y un cachorro con documentación ronda en España los 900-1.500 euros.
Origen: de los palacios chinos al piso de ciudad
El Shih Tzu procede del Tíbet y se desarrolló como perro de compañía en la corte imperial china, donde convivió durante siglos con la nobleza sin ninguna función de trabajo. Su nombre significa «perro león», por el parecido que la tradición budista atribuía a su melena con la figura del león. Esa historia explica bastante bien su carácter actual: no es un perro pensado para guardar, cazar ni pastorear, sino para acompañar a una persona de cerca y durante muchas horas al día.
La raza llegó a Europa a mediados del siglo XX y hoy es una de las razas pequeñas más extendidas en España, junto al bichón maltés y al yorkshire terrier, con los que comparte tamaño y vocación de perro de compañía, aunque no temperamento.
Características físicas del Shih Tzu
Tamaño, peso y estructura
El estándar sitúa la altura a la cruz en torno a los 20-27 cm y el peso entre 4 y 7,5 kg. Es un perro compacto, más largo que alto, con el pecho ancho y las patas cortas y robustas. Esa proporción le da una silueta baja y estable, muy distinta de la fragilidad aparente de otras razas toy. Cualquier ejemplar comercializado como «mini» o «teacup» por debajo de esos pesos sale del estándar y suele asociarse a prácticas de cría que multiplican los problemas de salud.
El manto: la seña de identidad de la raza
El pelo del Shih Tzu es largo, denso, liso y con subpelo, y crece de forma continua en lugar de mudar por temporadas como el de un pastor alemán. En la práctica esto significa dos cosas: suelta muy poco pelo por la casa —de ahí su fama de raza «apta» para personas sensibles, que no equivale a hipoalergénica— y se enreda con enorme facilidad si no se cepilla. Se admite prácticamente cualquier color: dorado y blanco, negro, atigrado, hígado, gris… con predilección estética por la mancha blanca en la frente y la punta de la cola.
La cara braquicéfala
El Shih Tzu tiene el cráneo ancho, el hocico muy corto y los ojos grandes, redondos y algo salientes. Es un perro braquicéfalo, aunque de forma menos extrema que el carlino o el bulldog francés. Esta conformación condiciona buena parte de sus cuidados: respira peor con calor o esfuerzo, se le irritan los ojos con más facilidad y acumula humedad en los pliegues del morro. Conviene tenerlo presente antes de adoptar, porque no es un detalle estético sino una característica que marca su día a día.
Carácter y temperamento del Shih Tzu
La raza tiene fama de alegre, cariñosa y muy sociable, y en general la cumple. El Shih Tzu típico busca contacto físico, se adapta bien a la vida en piso y no suele ser un ladrador compulsivo. Es menos nervioso que muchas razas pequeñas y menos dependiente de la actividad física que un terrier, lo que lo hace especialmente cómodo en ciudad.
Con niños y otras mascotas
Suele llevarse bien con niños que ya saben tratar a un perro con respeto y también con otros perros y gatos si se han hecho las presentaciones con calma. Su tamaño, sin embargo, lo hace vulnerable a caídas y apretones involuntarios, así que la convivencia con niños muy pequeños exige supervisión y reglas claras: nada de cogerlo en brazos sin permiso, nada de molestarlo mientras come o duerme.
Cuánto ejercicio necesita realmente
Con dos o tres paseos diarios de 20 a 30 minutos, sumando entre 45 y 60 minutos en total, un Shih Tzu adulto está bien cubierto. Lo que más le aporta no es la distancia sino el olfateo tranquilo y el juego mental: juguetes dispensadores de comida, búsquedas por casa y sesiones cortas de adiestramiento. Forzarlo a correr largas distancias, sobre todo en verano, es contraproducente por su conformación respiratoria.
Inteligente, sí; obediente, según el día
El Shih Tzu aprende rápido, pero tiene una vena independiente heredada de siglos como perro de regazo sin tareas asignadas. Responde muy bien al refuerzo positivo con comida y fatal a las órdenes repetidas con tono duro: si insistes, simplemente se desconecta. Las sesiones cortas —cinco minutos, varias veces al día— y los premios de alto valor funcionan mucho mejor que las tandas largas. El aprendizaje de las necesidades fuera de casa suele ser el punto que más paciencia exige en esta raza.
Cuidados diarios: la rutina que marca la diferencia
Cepillado y peluquería
Si mantienes el manto largo, necesitarás cepillar a fondo todos los días, capa por capa, con un cepillo de púas metálicas de puntas redondeadas y un peine metálico de dientes medios para comprobar que no queda ningún nudo. Los puntos críticos son detrás de las orejas, las axilas y la zona del arnés. Si prefieres simplificar, el corte tipo puppy cut —pelo uniforme de 2 a 4 cm— reduce el cepillado a dos o tres veces por semana sin perder el aspecto característico de la raza. En cualquiera de los dos casos, la visita a la peluquería canina cada 6-8 semanas es prácticamente obligada. Si quieres profundizar en técnica y herramientas, te será útil la guía sobre cómo cuidar el pelo del perro según su tipo de pelaje.
Sobre material: para esta raza interesa un cepillo de púas flexible de tamaño medio, un peine metálico y un espray desenredante sin alcohol. En España, un cepillo de calidad se mueve entre 12 y 25 euros y un peine metálico decente entre 8 y 15. Evita los cepillos de cerdas naturales, que resbalan sobre el subpelo sin deshacer nada, y los rastrillos deslanadores tipo furminator, pensados para mantos que mudan y capaces de estropear un pelo de crecimiento continuo.
Ojos y pliegues faciales
Los ojos grandes y poco protegidos del Shih Tzu lagrimean con facilidad y dejan las típicas marcas rojizas bajo el lagrimal. La rutina razonable es limpiar la zona a diario con una gasa humedecida en suero fisiológico, siempre desde el interior hacia el exterior y con una gasa distinta para cada ojo, y secar después los pliegues del morro. Puedes repasar el procedimiento completo en la guía sobre cómo limpiar los ojos de un perro. Recoger el pelo de la frente con una goma suave evita que las puntas rocen la córnea, una causa muy frecuente de irritación en la raza.
Oídos, uñas y dientes
- Oídos: la oreja caída y el pelo interno retienen humedad. Revisión semanal y limpieza solo cuando haya cera visible, con producto ótico específico; nunca con bastoncillos.
- Uñas: al pasear poco por asfalto se desgastan menos de lo necesario. Corte cada 3-4 semanas, en pequeños recortes para no alcanzar la pulpa.
- Dientes: es el punto débil de la raza. El cepillado casi diario con pasta enzimática canina no es un extra, sino parte del mantenimiento básico, tal como explicamos al hablar de la salud dental del perro.
- Baño: cada 3-4 semanas con champú suave, cepillando siempre antes de mojar y secando a fondo con secador a temperatura baja.
Alimentación del Shih Tzu
Un Shih Tzu adulto de unos 6 kg consume aproximadamente entre 90 y 130 gramos diarios de pienso seco, repartidos en dos tomas, aunque la cifra exacta depende de su nivel de actividad, su edad y la densidad calórica del alimento. La tabla del envase es un punto de partida, no una verdad absoluta: el criterio real es la condición corporal, es decir, poder palpar las costillas sin presionar y apreciar cintura vista desde arriba.
A la hora de elegir alimento, en esta raza interesan tres criterios. Primero, una croqueta pequeña y de forma adaptada, porque un hocico corto y una mandíbula prognata recogen mal las piezas grandes y planas. Segundo, una fuente de proteína animal identificable en los primeros ingredientes, en lugar de fórmulas dominadas por cereales. Tercero, un aporte razonable de ácidos grasos omega-3 y omega-6, que se nota en la calidad del manto a los dos o tres meses. En España, un pienso de gama media-alta para razas pequeñas se mueve entre 6 y 12 euros el kilo, y un saco de 3 kg suele durar cerca de un mes a un perro de este tamaño.
El sobrepeso es un riesgo real: cuesta detectarlo bajo el pelo largo y agrava tanto la dificultad respiratoria como los problemas de rótula. Pesa a tu perro una vez al mes y descuenta del total diario las calorías de los premios que usas en el adiestramiento, que en un perro de 6 kg suman más de lo que parece.
Salud: qué vigilar en un Shih Tzu
La esperanza de vida de la raza se sitúa entre los 12 y los 16 años, y no es raro que ejemplares bien cuidados la superen. Estas son las áreas que conviene conocer y comentar con tu veterinario en las revisiones anuales.
Respiración y calor
El síndrome braquicefálico agrupa las alteraciones anatómicas —orificios nasales estrechos, paladar blando alargado— que dificultan el paso del aire. Los signos a vigilar son el ronquido marcado en reposo, el jadeo desproporcionado tras un paseo corto y la intolerancia evidente al calor. En verano, los paseos deben trasladarse a primera hora de la mañana y última de la tarde; la guía sobre el golpe de calor en perros es especialmente pertinente en esta raza.
Ojos
Por su posición prominente, los ojos del Shih Tzu están más expuestos a úlceras corneales, ojo seco y, con la edad, cataratas. Cualquier ojo entrecerrado, enrojecido o con lagrimeo repentino y abundante merece consulta veterinaria el mismo día: en perros braquicéfalos, una úlcera puede evolucionar en pocas horas.
Rótula, espalda y articulaciones
La luxación de rótula es frecuente en razas pequeñas y suele manifestarse como una cojera intermitente en la que el perro levanta una pata trasera unos pasos y luego sigue como si nada. Sus patas cortas también hacen aconsejable limitar los saltos desde el sofá o la cama, algo que se resuelve fácilmente con una rampa o un escalón de espuma.
Boca y encías
El apiñamiento dental derivado del hocico corto favorece el sarro y la enfermedad periodontal, que en esta raza aparece antes que en perros de hocico largo. El mal aliento persistente, el sangrado de encías o la reticencia a masticar por un lado de la boca son señales para pedir revisión.
Toda esta información es orientativa y no sustituye la valoración de un veterinario que conozca a tu perro. Ante cualquier signo que se aparte de su normalidad, la consulta profesional es siempre el primer paso.
Precio y cómo conseguir un Shih Tzu en España
En criadores responsables, un cachorro de Shih Tzu con pedigrí, microchip, vacunas iniciales, desparasitación y revisión veterinaria se mueve habitualmente entre 900 y 1.500 euros. Los anuncios muy por debajo de esa horquilla suelen esconder camadas sin control sanitario ni socialización, y los ejemplares «mini» o «teacup» que se ofertan por cifras muy superiores responden a una moda sin respaldo en el estándar de la raza.
La adopción es una vía real y a menudo pasada por alto: en protectoras españolas aparecen Shih Tzu con cierta frecuencia, muchas veces adultos entregados precisamente porque sus dueños no calcularon el mantenimiento del manto. Al margen del precio inicial, conviene presupuestar el gasto recurrente: peluquería cada 6-8 semanas (entre 30 y 50 euros por sesión), alimentación, antiparasitarios, vacunas anuales y un fondo para imprevistos veterinarios.
¿Es el Shih Tzu el perro adecuado para ti?
Encaja bien si vives en piso, buscas un perro tranquilo y muy apegado a las personas, puedes dedicar unos minutos diarios al cepillado y asumes el coste de la peluquería. Encaja mal si pasas muchas horas fuera de casa, quieres un compañero de running o de rutas largas de montaña, vives en una zona de veranos muy calurosos sin posibilidad de adaptar horarios, o prefieres una raza con obediencia rápida y sin negociaciones. Como en cualquier decisión de este tipo, el criterio no es qué raza es mejor, sino cuál encaja con la vida que llevas realmente.





