El bichón maltés es un perro de compañía diminuto —entre 3 y 4 kg y 20-25 cm a la cruz— de manto blanco largo y liso, carácter alegre y un apego enorme a su familia, con una esperanza de vida de 12 a 15 años. Encaja muy bien en piso y con niños que sepan tratarlo con calma, pero exige algo que muchos futuros dueños subestiman: cepillado casi diario y peluquería cada 6 u 8 semanas. Si ese mantenimiento no te encaja en la rutina, esta no es tu raza.
Cómo es el bichón maltés: origen y aspecto
Pese al nombre, el origen del maltés no está claramente ligado a la isla de Malta: se trata de una de las razas de compañía más antiguas del Mediterráneo, presente ya en cerámicas y textos grecorromanos. Lo que sí está claro es su función: nunca fue perro de trabajo, sino perro de regazo. Eso explica buena parte de su carácter actual.
Su rasgo más reconocible es el manto: pelo único, sin subpelo, largo, liso y de un blanco puro (el estándar admite un ligero tono marfil). Al no tener capa interna, el maltés no hace mudas estacionales aparatosas como un pastor alemán o un husky, pero su pelo crece de forma continua, igual que el nuestro, y se enreda con facilidad si no se trabaja. Tiene ojos oscuros y redondos, trufa negra y orejas de inserción alta cubiertas de pelo largo.
Carácter del bichón maltés
El maltés es despierto, sociable y muy demandante de contacto. Es un perro que quiere estar donde estés tú: en el sofá, en la cocina, siguiéndote al baño. Esa sociabilidad es su mayor virtud y también su punto débil, porque un maltés al que nunca se le enseña a estar solo desarrolla con facilidad conductas de ansiedad.
Es también notablemente inteligente y aprende rápido, lo que hace muy agradecido el trabajo con refuerzo positivo. Responde bien a sesiones cortas de dos o tres minutos con premios pequeños y de alto valor.
Con niños y otros animales
Bien socializado, el maltés convive sin problema con otros perros y con gatos. Con niños funciona, con un matiz importante: por su tamaño es un perro frágil. Una caída desde los brazos de un niño de cinco años o un pisotón accidental pueden provocar una fractura real. Por eso conviene enseñar a los peques a interactuar con él en el suelo, sentados, y no en brazos.
Ladridos y apego excesivo
El maltés tiende a avisar de todo: el ascensor, el portero automático, unos pasos en el rellano. No es un defecto de la raza, sino una conducta que se refuerza sola si cada ladrido termina con atención. Se maneja mejor ignorando el ladrido de aviso, premiando el silencio y dándole una alternativa (un juguete de masticar, un juego de olfato) cuando se activa. Lo mismo vale para el apego: acostumbrarlo desde cachorro a quedarse solo en periodos muy cortos que se van alargando es mucho más eficaz que intentar corregirlo a los tres años.
Tamaño, peso y esperanza de vida
- Peso adulto: 3-4 kg. Los ejemplares por debajo de 2 kg, vendidos como «toy» o «mini», no responden al estándar y suelen arrastrar más problemas de salud.
- Altura a la cruz: 21-25 cm en machos y 20-23 cm en hembras.
- Esperanza de vida: 12-15 años de media, y no es raro que superen los 16 con buenos cuidados.
- Madurez: alcanza su tamaño adulto hacia los 8-10 meses.
Cuidados del pelo blanco: la parte que más trabajo da
Aquí está el 80 % del esfuerzo real de convivir con un maltés. Su pelo, al carecer de subpelo, apenas se cae por casa, pero el que se desprende queda atrapado en el propio manto y forma nudos. Si esos nudos no se deshacen a tiempo se apelmazan contra la piel, tiran e irritan.
Cepillado: la rutina diaria
Si mantienes el manto largo, el cepillado debe ser diario; con el pelo cortado a lo «cachorro» puedes espaciarlo a dos o tres veces por semana. La técnica importa más que el tiempo invertido: trabaja por capas, levantando el pelo con una mano y cepillando desde la raíz hacia la punta con la otra. Un cepillo de carda de púas finas y un peine metálico de dientes anchos y estrechos cubren prácticamente todas las necesidades. El peine es el que te dice la verdad: si pasa entero de la piel a la punta, no queda ningún nudo.
Si te interesa entender la lógica del cepillado según el tipo de manto, tenemos una guía específica sobre cómo cuidar el pelo de tu perro según su tipo de pelaje que aplica igual a mantos largos sin subpelo.
Baño y peluquería
El maltés admite baños más frecuentes que la mayoría de razas: cada 2 o 3 semanas es habitual, con champú específico para perros de pelo blanco y acondicionador para facilitar el desenredado. Dos reglas: deshaz los nudos antes de mojarlo (el agua los aprieta) y sécalo siempre por completo con secador a temperatura baja, porque un manto húmedo en la base favorece problemas de piel.
La peluquería profesional cada 6-8 semanas es prácticamente obligatoria salvo que tengas mucha mano. El corte más práctico para una vida normal es el llamado «puppy cut», que deja el pelo corto y uniforme y reduce el mantenimiento diario a la mitad.
Lagrimeo y manchas marrones bajo los ojos
Es la consulta estrella de la raza. Sobre un manto blanco, el lagrimeo deja marcas rojizas u ocres muy visibles por la porfirina, un pigmento presente en la lágrima. La higiene diaria es la mejor herramienta: limpia la zona con una gasa estéril humedecida en suero fisiológico, pasando siempre desde el lagrimal hacia fuera y con una gasa distinta para cada ojo, y seca después con una gasa limpia. Puedes ver el procedimiento detallado en nuestra guía sobre cómo limpiar los ojos de un perro.
Ahora bien, un lagrimeo que aparece de golpe, es abundante, va acompañado de ojo cerrado, enrojecimiento o secreción espesa no es un tema estético: conviene una revisión veterinaria, porque puede haber pelos rozando la córnea, un conducto lagrimal obstruido o una úlcera.
Alimentación del bichón maltés
Un maltés adulto de 3,5 kg come muy poco: en torno a 60-90 g de pienso al día repartidos en dos tomas, según la densidad calórica del alimento y su nivel de actividad. Precisamente por eso el margen de error es mínimo: 20 g de más al día en un perro de 3 kg equivalen proporcionalmente a un exceso enorme en un labrador.
- Elige un pienso de croqueta pequeña formulado para razas mini: la mandíbula del maltés es diminuta y la croqueta grande no la muerde, la traga.
- Reparte la ración en dos tomas en adultos y en tres o cuatro en cachorros, para reducir el riesgo de bajadas de glucosa.
- Pesa la ración con báscula, no con vaso medidor. En perros de este tamaño la diferencia es real.
- Descuenta los premios del total diario: no deberían superar el 10 % de las calorías.
Ejercicio y vida en piso
El maltés es una de las razas que mejor se adapta a un piso pequeño, pero eso no significa que no necesite salir. Con tres paseos diarios de 15-20 minutos y algo de juego en casa cubre sus necesidades físicas de sobra. Lo que no cubre tan fácilmente es la parte mental: es un perro listo que se aburre, y un maltés aburrido ladra, mordisquea y reclama atención sin parar. Alternar los recorridos, dejarle olfatear a su ritmo y añadir juegos de búsqueda en casa marca más diferencia que alargar el paseo.
Un apunte práctico: usa siempre arnés, nunca collar. Las razas miniatura tienen predisposición al colapso traqueal y la presión del collar sobre la tráquea es un factor de riesgo evitable. Un arnés acolchado para perro pequeño reparte la tensión sobre el pecho y evita ese problema.
Educación: los tres puntos críticos
Los perros pequeños arrastran una desventaja educativa curiosa: como se les puede coger en brazos, muchas conductas que no se tolerarían en un perro grande se dejan pasar. Con el maltés conviene ser especialmente consistente en tres frentes.
- Quedarse solo. Empieza con separaciones de 30 segundos dentro de casa y ve subiendo. Nunca hagas despedidas ni recibimientos efusivos.
- Higiene doméstica. Su vejiga es pequeña, así que necesita salidas frecuentes y mucha paciencia los primeros meses. Premia siempre en el momento exacto en que acaba fuera.
- Manipulación. Acostúmbralo desde cachorro a que le toques orejas, patas, boca y zona ocular. Un maltés que acepta el manejo hace la peluquería y las revisiones infinitamente más fáciles.
Salud: problemas frecuentes de la raza
El maltés es una raza longeva y en general sana, pero comparte con otras razas miniatura una serie de predisposiciones que conviene conocer antes de adoptar. La información que sigue es orientativa: cualquier síntoma concreto lo debe valorar tu veterinario.
Luxación de rótula
Es el problema ortopédico más común en la raza. La rótula se desplaza de su surco y el perro da un salto característico, levanta una pata trasera unos pasos y sigue andando como si nada. Se clasifica en grados y no siempre requiere cirugía, pero mantener al perro en su peso ideal y evitar saltos desde el sofá reduce mucho el desgaste articular.
Problemas dentales
La boca pequeña concentra los dientes y favorece el acúmulo de sarro y la enfermedad periodontal. Además, es frecuente que los dientes de leche no caigan solos y queden retenidos junto a los definitivos. El cepillado dental varias veces por semana desde cachorro es la medida preventiva más rentable en esta raza.
Hipoglucemia en cachorros
En los primeros meses, un cachorro de raza miniatura puede sufrir bajadas de azúcar si pasa demasiadas horas sin comer. Los signos son apatía repentina, temblores o desorientación. Por eso se recomiendan varias tomas al día durante la etapa de cachorro y consultar con el veterinario ante cualquier episodio de este tipo.
Colapso traqueal y sensibilidad digestiva
La tos seca y repetitiva, tipo «graznido de ganso», sobre todo al excitarse o tirar de la correa, es el signo clásico del colapso traqueal. También es habitual cierta sensibilidad digestiva: los cambios bruscos de alimento le sientan mal, así que cualquier transición de pienso debe hacerse de forma gradual a lo largo de una semana.
Cuánto cuesta un bichón maltés en España
Un cachorro procedente de un criador registrado en la RSCE, con pedigrí, cartilla completa y pruebas de salud de los progenitores, se mueve habitualmente entre 800 y 1.500 €, con picos superiores en líneas de exposición. Los anuncios por debajo de 500-600 € casi siempre implican ausencia de pedigrí, destete prematuro o condiciones de cría cuestionables, y acaban saliendo más caros en veterinario.
El gasto recurrente ronda los 60-100 € al mes, y el capítulo que distingue a esta raza de otras del mismo tamaño es la peluquería: entre 35 y 60 € cada 6-8 semanas. Si quieres una referencia general de gastos, la tenemos desglosada en cuánto cuesta tener un perro en España. Y antes de decidirte por la compra, merece la pena mirar en protectoras: aparecen malteses y mestizos de maltés con bastante frecuencia.
¿Es el bichón maltés el perro adecuado para ti?
Encaja bien si vives en piso, pasas bastantes horas en casa, buscas un perro de compañía muy afectuoso y no te importa dedicar diez minutos diarios al cepillado más una visita periódica a la peluquería. No encaja si pasas muchas horas fuera, quieres un perro deportivo para correr o hacer rutas largas, tienes niños muy pequeños que aún no controlan la fuerza, o el presupuesto de mantenimiento estético te resulta un problema.
Si te atrae el perfil pero el pelo largo te echa atrás, el caniche en su variedad toy o enano ofrece un carácter parecido con un manto rizado que se apelmaza menos. Y si aún estás comparando opciones, nuestra guía de razas de perros más populares en España te ayuda a situar al maltés frente a otras alternativas.
Preguntas frecuentes sobre el bichón maltés
Este contenido tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un veterinario colegiado. Ante cualquier signo de enfermedad o duda concreta sobre la salud de tu perro, consulta con un profesional.





