Cortar las uñas a un perro consiste en recortar solo la punta de cada uña, poco a poco, evitando la zona rosada con vasos y nervios que hay en su interior. Con un cortauñas adecuado, cortando tramos pequeños y premiando al perro por el camino, deja de ser un problema. Si tu perro hace «clic, clic» al andar por el suelo o se le enganchan las uñas en la alfombra, toca recortar. Abajo va el procedimiento completo para hacerlo en casa con seguridad.
Por qué es importante cortar las uñas a tu perro
Unas uñas demasiado largas van mucho más allá de la estética. Cuando crecen en exceso, obligan al perro a apoyar mal la pata, alteran su postura y pueden provocarle molestias en los dedos, las articulaciones e incluso la espalda a largo plazo. Además, una uña larga tiene más riesgo de engancharse y partirse, lo que duele y puede sangrar bastante. En casos extremos, una uña sin desgastar llega a curvarse hasta clavarse en la almohadilla.
Los perros que pasean mucho por asfalto desgastan parte de sus uñas de forma natural, aunque casi todos necesitan un repaso periódico, sobre todo en las uñas de los espolones, que no tocan el suelo y crecen sin freno. Mantener las uñas a la longitud correcta forma parte de la higiene general del perro en casa, y hecho a tiempo ahorra sustos.
Qué necesitas antes de empezar
Prepara todo el material antes de sentar a tu perro, para no interrumpir el proceso a mitad. Necesitarás lo siguiente:
- Un cortauñas para perros: de tijera para razas grandes o de guillotina para pequeñas y medianas. También existen limas eléctricas (rotativas) que desgastan en lugar de cortar.
- Polvo hemostático o, en su defecto, harina de maíz, para frenar un pequeño sangrado si te pasas.
- Premios pequeños y apetecibles para asociar el corte con algo bueno.
- Buena luz, imprescindible para ver dónde empieza la zona viva de la uña.
Si aún no tienes herramienta, compara modelos de cortauñas para perros y elige el formato que mejor encaje con el tamaño del tuyo. Una herramienta con buen filo corta limpio y evita astillar la uña, que es lo que más molesta al animal.
Cómo cortar las uñas a un perro paso a paso
1. Acostumbra al perro a que le toques las patas
Antes del primer corte, dedica unos días a manipularle las patas sin cortar nada: tócaselas, presiona suavemente cada dedo y premíalo. Así asocia el manejo de las patas con tranquilidad y no con tensión. De ese trabajo previo depende que luego se deje o que retire la pata cada vez.
2. Sujeta la pata con firmeza y suavidad
Coge la pata sin apretar, separa el pelo y sujeta el dedo entre tus dedos para inmovilizar la uña. Trabaja con el perro relajado, mejor después de un paseo, cuando esté algo cansado. Si es muy nervioso, empieza por una o dos uñas al día en lugar de querer hacerlas todas de una vez.
3. Corta solo la punta, en tramos pequeños
Corta en ángulo de unos 45 grados, retirando únicamente la punta. En perros de uña clara verás una zona rosada en el interior: esa es la pulpa o «vena» (con vasos y nervios) y nunca debes cortarla, así que detén el corte unos milímetros antes. En uñas oscuras no se ve, de modo que hay que ir cortando láminas finas hasta que en el centro aparezca un puntito grisáceo o húmedo, que es la señal de que estás cerca de la pulpa y debes parar.
4. Premia y repite con calma
Después de cada uña, o cada pocas uñas, dale un premio y un tono de voz tranquilo. No olvides las uñas de los espolones, en la cara interna de las patas. Si en algún momento el perro se agobia, para y retómalo más tarde: es preferible tardar varios días que generar una mala experiencia.
Qué hacer si cortas demasiado y sangra
Aunque vayas con cuidado, puede pasar. Si cortas la pulpa, la uña sangrará y el perro se quejará. Mantén la calma y presiona la punta con polvo hemostático o un poco de harina de maíz durante unos segundos hasta que deje de sangrar. No lo regañes ni transmitas nerviosismo, porque lo asociará al corte. Si el sangrado no se detiene tras varios minutos de presión, o la herida tiene mal aspecto, contacta con tu veterinario. Una sola mala experiencia puede hacer que un perro coja miedo, así que tras un susto conviene volver a las patas con suavidad y muchos premios antes del siguiente corte.
Cada cuánto cortarlas y cuándo acudir al veterinario
La frecuencia depende del desgaste de cada perro, pero como orientación general suele bastar con revisarlas cada tres o cuatro semanas. Si oyes las uñas repiquetear contra el suelo duro, o ves que tocan el suelo cuando el perro está de pie, toca recortar. Los perros mayores o poco activos suelen necesitarlo más a menudo, igual que ocurre con otros cuidados que cambian según la estación y el ritmo de vida del perro.
Si tu perro no se deja de ninguna manera, tiene las uñas muy largas con la pulpa ya crecida o te sientes inseguro, lo más sensato es acudir a la peluquería canina o al veterinario, que lo hacen en segundos y de paso te enseñan la técnica. Nadie lo hace bien el primer día, y no pasa nada por repartir el trabajo en varias sesiones.
Cortar las uñas deja de dar miedo en cuanto sabes dónde está la pulpa, tienes una herramienta que corta limpio y avanzas poco a poco. Con algo de práctica queda como una rutina de cinco minutos que el perro acepta sin dramas y que le ahorra problemas de apoyo y de postura.





