Por qué es importante cuidar los oídos de tu perro
Los oídos suelen quedarse fuera del aseo habitual del perro y, sin embargo, son de las zonas que más problemas dan. El canal auditivo canino tiene forma de L, ventila mal y retiene humedad, lo que crea un entorno cómodo para hongos, bacterias y ácaros. Una limpieza periódica y bien hecha evita buena parte de las otitis, que están entre los motivos de consulta veterinaria más frecuentes.
Cuándo y con qué frecuencia limpiar los oídos
No todos los perros necesitan la misma frecuencia. Los de orejas caídas y largas, como el cócker spaniel o el basset hound, tienen menos circulación de aire en el canal auditivo y conviene revisarlos cada una o dos semanas. Los de orejas erectas, como el Pastor Alemán o el husky, ventilan mejor y suelen tener bastante con una limpieza al mes o incluso menos. Los perros que nadan a menudo necesitan revisiones más seguidas, porque la humedad favorece las infecciones.
Señales de que los oídos necesitan atención
Presta atención si tu perro sacude la cabeza con frecuencia, se rasca las orejas con insistencia, huele mal en esa zona, tiene el canal enrojecido o presenta una secreción oscura, marrón o con pus. Pueden ser signos de otitis u otras infecciones, y en ese caso toca ir al veterinario antes de intentar cualquier limpieza en casa.
Materiales necesarios para la limpieza
Antes de empezar, reúne lo que vas a necesitar: solución limpiadora de oídos específica para perros (nunca agua, alcohol ni agua oxigenada), gasas o algodón (nunca bastoncillos de algodón), premios para mantener al perro tranquilo y una toalla pequeña por si hay salpicaduras. La solución debe estar formulada para uso veterinario, con el pH adecuado para el canal auditivo canino.
Paso a paso: cómo limpiar los oídos correctamente
Paso 1: Sitúa al perro en una posición cómoda
Busca un momento tranquilo y un sitio donde el perro no se sienta acorralado, y siéntalo a tu lado o frente a ti. Con un perro grande resulta más cómodo arrodillarse a su altura. Dale un premio antes de empezar para que asocie el proceso con algo bueno.
Paso 2: Inspecciona visualmente el oído
Antes de aplicar nada, dobla con suavidad el pabellón auditivo hacia atrás para ver el interior del canal. Un oído sano se ve rosado pálido, no huele fuerte y apenas acumula cera, de un beige claro. Si hay inflamación, mucha cera oscura, mal olor intenso o el perro se queja al tocarlo, deténte y consulta al veterinario.
Paso 3: Aplica la solución limpiadora
Introduce el aplicador en la apertura del canal, sin forzar, y aplica la cantidad que indique el producto, normalmente entre 5 y 10 ml. Dobla el pabellón y masajea la base del oído durante 20-30 segundos. Escucharás un sonido parecido a una succión, que indica que la solución está disolviendo la cera acumulada.
Paso 4: Deja que el perro sacuda la cabeza
Después del masaje, suelta la oreja y deja que el perro sacuda la cabeza. Con eso, la solución y la suciedad disuelta suben hacia la parte externa del canal, donde ya puedes retirarlas. Ten la toalla a mano para las salpicaduras.
Paso 5: Limpia el exterior con gasa o algodón
Con una gasa o una bola de algodón ligeramente humedecida en la solución, limpia el interior visible del oído y los pliegues del pabellón auditivo. No introduzcas nunca la gasa ni el algodón en profundidad, porque solo debes limpiar lo que alcanzas a ver. Los bastoncillos están desaconsejados, ya que empujan la suciedad hacia dentro y pueden provocar lesiones.
Errores frecuentes que debes evitar
Usar agua corriente es un error habitual, porque no arrastra bien la cera y deja humedad que favorece las infecciones. El alcohol y el agua oxigenada irritan la mucosa del canal. Limpiar demasiado a menudo tampoco ayuda, ya que altera el pH y la flora natural del oído. Y un oído con signos de infección no se limpia en casa sin supervisión veterinaria, porque el problema puede ir a peor.
Razas con mayor predisposición a problemas de oídos
Además de los perros de orejas caídas, los que tienen mucho pelo dentro del canal auditivo, como el caniche o el schnauzer, necesitan que se les retire ese pelo cada cierto tiempo, algo que suele hacer el peluquero canino. Los bulldogs y otras razas braquicéfalas también presentan una morfología que dificulta la ventilación del oído. Con cualquiera de estas razas, pregunta a tu veterinario la frecuencia y el método más adecuados para tu caso.





